martes, 11 de noviembre de 2008

Moriré un viernes


Moriré un viernes:
donde un aturdido
silencio paralizará mis palabras.
Frases exiguas quedaran olvidadas;
los distantes brazos de una luna triste;
ocultarán mi rostro tras cortinas
pintadas de soledad.
Jazmines regalarán su perfume
adornando mí última morada:
las calles de mi ciudad apagarán
sus luces en reverencia.
¿Dónde quedaron los amigos,
los amores, la familia?
Nada importa;
ya no estaré para aplaudirlos o criticarlos.
Quiero que mi funeral
sea huérfano de lágrimas.
el dolor será breve:
que me recuerden;
feliz sonriendo.

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